SEMBRANDO SEMILLAS DE ETERNIDAD
MOVIMIENTO PUENTE


El nombre "Puente" deriva de la idea de ser como un puente entre los hombres y Cristo, una vinculación, que al igual que un puente de la vida real, une dos márgenes.
La misma está tomada fundamentalmente de las fuentes ignacianas y paulina:
De San Ignacio, el espíritu incisivo y organizado y la concepción de un apostolado dedicado y sólido.
De San Pablo toma su carácter y su firmeza espiritual, y su visión de la vida cristiana como una permanente siembra y una entrega completa sin retaceos.
De ambos, Puente toma la constante actitud y la firme convicción de salir, en busca de los que:
no
conocen a Dios,
están alejados,
nunca escucharon la palabra,
escucharon la palabra y la olvidaron,
la escucharon mal y deformada.
También de ambos se bebe el amor a la Iglesia, y por eso también una nota característica de Puente es la actitud de permanente atención a los obispos, respondiendo el llamado que hagan y aportando a las actividades diocesanas.
Toda esta tarea es posible por la fuerza de la comunidad, el dirigente de Puente tiene desarrollado un sentido de comunidad como lugar de expresión de la propia fe, como lugar de curación, como lugar de perdón, no solo en el sentido de relación humana social, sino en el sentido místico de Cuerpo de Cristo. Por eso, la celebración eucarística ocupa un lugar privilegiado en los actos de Puente, como máxima expresión del amor de Dios a su pueblo y lugar donde se aprende, se conoce y se vive el Reino de Dios.
Es característico del miembro de Puente actualizarse permanentemente para responder a los desafíos del mundo actual y hacer una lectura de la realidad circundante, ya que en ella deberá sembrar la palabra de Dios, a ella deberá ingresar para "estar en el mundo sin ser del mundo", buscando a los hijos de Dios dispersos para reunirlos en la gran Comunidad Eclesial.
Nuestra Madre, la Virgen María está presente en la vida diaria de Puente, mirando e imitando de ella, aquellos rasgos que expresan el carisma, como ser su actitud de marchar al servicio de Dios y sus hermanos, en la visita a su prima Isabel, la primera que salió para llevar la Buena Noticia, en la presentación del Niño en el templo, en el acompañamiento de los apóstoles en el Cenáculo, conformando para Puente el ejemplo más límpido del sembrador.
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