EL CARISMA
El carisma de Puente se expresa fundamentalmente en la parábola del sembrador "Salió un sembrador a sembrar..." (Mc 4, 3-9). La vivencia del carisma lleva a su dirigente a vivir cada vez más esta actitud de "salir".
Salir
de uno mismo, desde dentro hacia fuera, hacia el otro, abandonando toda actitud de superioridad o de ignorancia del prójimo, del que está necesitado que en su corazón sea sembrada la semilla.Salir
en actitud de respuesta a las propuestas de Dios, que en definitiva son invitaciones a una vida más plena.Salir
hacia la Iglesia, en actitud de entrega y para compartir los bienes que no son nuestros, sino que nos han sido confiados para ser entregados a la Iglesia.Salir
hacia el mundo, hacia fuera, respondiendo al llamado a sembrar, sembrando como el sembrador, mientras se camina acompañados por Jesús y por María, Nuestra Madre.
Vivir este carisma invita a compartir la comunidad, a vivir el amor verdadero, amor que es aconsejar, acompañar, corregir, ser el otro. Significa estar en el mundo y no ser del mundo, respondiendo a la invitación de Cristo a ser lámparas que iluminen "Que vuestra forma de hablar sea sí a lo que es sí, no a lo que es no" (Mt 5,37) y cuando les dice a sus discípulos "El que quiera venir en pos de mí, que tome su cruz y me siga" (Mc 8,34), resaltando la participación de la voluntad de cada uno, en la aceptación de la invitación de Cristo.
Otra de las características de Puente, que se fundamenta también en el carisma propio, es la actitud misionera permanente, saliendo hacia fuera de la Iglesia en busca de las ovejas perdidas, y en la idea de aportar el esfuerzo para “reunir a los hijos de Dios dispersos”. De esta forma, la enorme mayoría de los dirigentes de Puente son personas que estaban alejadas totalmente de la Iglesia.
El carisma de Puente se va delineando lentamente a lo largo de toda su historia y vamos descubriendo en estos últimos tiempos nuevas expresiones de este carisma, que es difícil definirlo, pero que tiene su expresión clara en la vida comunitaria.