Historia
En diciembre de 1.991, el entonces Arzobispo de Tucumán, República Argentina, Monseñor Horacio Bózzoli, solicita en una reunión del Consejo de Laicos, a los distintos Movimientos presentes, entre ellos Puente, la inserción en las parroquias. Su pedido como obispo y pastor, fue para el Movimiento un “Llamado de Dios” claro y concreto: había que poner el Carisma de Puente al servicio de las parroquias. Siendo fieles al principio “todo con el obispo nada sin el obispo”, nos pusimos manos a la obra. En esos momentos se daba una situación que fue interpretada como “un signo más”: un grupo de jóvenes de entre 14 y 17 años, la mayoría hijos de dirigentes del Movimiento, que desde temprano fueron vivenciando el carisma de Puente en distintos actos del Movimiento, estaban ansiosos de sembrar la Palabra de Dios en la juventud, pero no encontraban el espacio dentro del Movimiento para ser protagonistas de la tarea de siembra.
Así que el 3 de marzo de 1.992, comenzamos a reunirnos en la Parroquia “El Salvador” y se realizaron cuatro retiros donde asistieron alrededor de 120 jóvenes, de ambos sexos. En diciembre de ese año, se propone a un grupo de 40 jóvenes, el desafío de ser ellos los protagonistas de esta tarea dentro de la Iglesia. La propuesta fue aceptada y así, lo que había comenzado como un proyecto, se transformaba en la “Rama parroquia del Movimiento Puente”.
Fueron los mismos jóvenes los que propusieron identificarla con el nombre “ALFA”: “principio de una nueva vida”. Con el paso de los años fuimos trabajando en diferentes parroquias y de diferentes maneras. Hoy continuamos en este llamado de Dios, porque creemos que este trabajo conjunto de movimientos – parroquias, da muchos frutos y es fraterno.
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